La épica se apellida García

La epopeya se construye al filo del drama. Los momentos más oscuros son propicios para el advenimiento de buenas nuevas revestidas de leyenda. En estas andamos de nuevo los pericos con la llegada de Luís García. El momento reclama un héroe al rescate. Todo es tan tenso que ha hecho saltar por los aires la proverbial frialdad y serenidad de la que ha hecho gala hasta la exageración la propiedad del club.

Las palabras de Martínez nos entusiasmaron más que su sistema. Fueron importantes porque mostraron una habilidad del ya ex-entrenador: conectar con la fortaleza del relato perico. “Jodidos pero contentos”, nos dijo, y le creímos. Pero el gallego marcó demasiada distancia entre los lemas y los hechos, entre su discurso y lo que explicaban los jugadores sobre el verde. Jodidos estuvimos, pero para tener contenta a la gente del Espanyol, debe verse algo más.

El fútbol deja escaso margen a la razón. En realidad, nada es racional en este mundillo, y por eso es tan adictivo. De ahí que cuando se hace una apuesta arriesgada, un rumor retumba en la Barcelona de río a río, un grito apagado entre los dientes apretados que dice algo así como  “con los nuestros hasta el final”. Un grito de trinchera para una decisión de trinchera. Los pericos queremos creer. Creer para ver.

Así las cosas, lo fiamos todo al liderazgo y carácter de Luis. Todo o nada. No necesitamos fortalecer más nuestro relato, lo que necesitamos son buenos resultados deportivos, a poder ser encadenados en el tiempo de manera que construyan de nuevo un proyecto sólido. En esta batalla el sentimiento es sólo una parte. La otra es que la pelotita entre por donde tiene que entrar. Seguro que el nuevo míster lo entiende. El 44 es el número de la puerta de Luis en nuestro estadio y, quien sabe, la cifra mágica de los puntos de una salvación holgada. Salvarse para no tener que salvarse más.

García es el apellido más común en Catalunya. No es menor el dato, si comparten conmigo la impresión de que es el Espanyol, y no el otro club todopoderoso, quien mejor representa a la Catalunya plural, mestiza, trabajadora y un poco enfadada consigo misma. Una Catalunya deseosa de volverse a mirar en el espejo y gustarse, como la afición del Espanyol. Por eso iremos el próximo sábado, con nuestras mejores galas, a llenar el templo, a romper gargantas, a empujar con el aliento. Ahora, todos somos García.