Rellenar los significantes vacíos

Orwell apuntó con inquietante exactitud las vergüenzas de nuestro presente. Y entre otras cosas imaginó el uso de una versión extremadamente simplificada del idioma para dominar el pensamiento, a la que llamó neolengua. En la neolengua se eliminan o substituyen los significados de las palabras, para favorecer la manipulación. Lakoff ya nos advirtió de la habilidad de los think tank neoliberales para generar marcos mentales en los cuales nuestra visión del mundo se acomodara al modelo ultraconservador. Y a fe mía que lo consiguieron, no sin primero invertir un buen puñado de millones de dólares en sostener sus estructuras de pensamiento.

No es nada nuevo y es altamente tentador el uso del lenguaje Orwelliano, tanto que hoy en éste como en otros sonrojantes aspectos hemos superado con creces la barrera de lo obsceno. Piensen cuántas veces hemos visto a políticos de todo pelaje y otros vendedores de alfombras hacer malabarismo semántico. Ojalá el Estado recaudase un euro por cada vez que se mancilla la palabra libertad. De buen seguro tendríamos bien llena la hucha de las pensiones.

Y en este contexto favorable a la proliferación de los populismos, es Laclau quien sonríe desde su tumba cada vez que los líderes de la supuesta nueva izquierda juegan a prestidigitadores semióticos. Son los reyes del postureo, los maestros de los significantes sin significado, que puedan ser utilizados según convenga para aglutinar esperanzas que les aúpen al poder. Da la sensación de que el chiringuito construido a base de significantes vacíos puede ser bastante eficaz… hasta que nos encontramos con el terreno de lo concreto. Hasta que las oratorias se transforman en presupuestos. Hasta que la protesta tiene la obligación institucional de convertirse en propuesta.

Hasta que Ada Colau llegó a ser Alcaldesa de Barcelona a todos nos daba la sensación de que iba realmente a insuflar aire fresco a las moquetas del ayuntamiento. Por ejemplo, su halo de activista hacía presagiar una transparencia en la gestión pública que sirviera de ejemplo regenerador. Con los primeros nombramientos ya se observaron ciertos deslices hacia el nepotismo, y la cosa ha ido ciertamente a peor atendiendo a los pactos en la penumbra que favorecieron el apoyo de los aliados que deben sustentarla en este tramo final del mandato. Arriesgado y oscuro juego que no se soluciona con un aparente portal de transparencia en la web municipal.

Pero este es sólo un ejemplo. La transparencia no es sólo una bonita palabra, ni un deseo. Debe ser llenada de significado a través de la acción política. Lo mismo pasa con la igualdad de oportunidades, con la libertad, u otros conceptos más que sobados. Somos los ciudadanos los que debemos exigir a nuestros representantes que no nos tomen por el pito del sereno. Somos nosotros los que debemos comenzar a rellenar los significantes vacíos.

Pompas

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Xenofòbia: el pèndol del populisme post-procés

El procés ha copat les quotes de populisme dels discursos, bé sigui per l’exacerbació a favor o en contra. Enrere ens ha deixat un erm panorama ple de construccions maniquees, distorsions, cosificacions de l’altre… Un bon grapat de ciutadanes i ciutadans s’han convençut que la “seva” postveritat era La Veritat, i que això impel·lia, per una sort de llei de la selecció natural, a l’extinció o la irrellevància de les postures contràries. De ben poc han servit els arguments més racionals, d’una banda o una altra. Els matisos han mort. El dubte és traïció. Les terceres vies són durament castigades a les urnes.

Els perversos algoritmes de les xarxes han estat coadjuvants de la situació, fent-nos emmirallar en continguts propers a les nostres afinitats, actuant com a caixes de ressonància per donar-nos la raó. La temptació del bloqueig i l’unfollow és molt gran.

Hem generat anticossos per conviure diàriament amb la manipulació d’uns i altres. Ja no ens espanta la mentida feta titular. Les piulades ofensives han passat a ser part de la nostra vida quotidiana. La opinió s’ha menjat la informació. Aplaudim els mestres de la prestidigitació, els venedors de fum. Som adoradors exacerbats de la religió del zasca. Amb tot, el resultat és que ens hem convertit en una societat d’elevada tolerància als populismes.

Però el cas és que, tard o d’hora, el debat entre nacionalisme central i nacionalisme perifèric, que tants rèdits ha donat a polítics mediocres i il·luminats, acabarà perdent punch a les tertúlies quotidianes i, en paral·lel, als mitjans. Ja es nota una certa fatiga de materials. I llavors què? Tothom pot intuir la llei universal que apunta la necessitat que té tot buit d’omplir-se de nou. Així passa amb les modes, i també passarà amb l’enorme espai guanyat pel populisme: un populisme serà substituït per un altre.

I com s’omplirà el buit deixat per la dialèctica immobilisme vs. independència? Aquí va una predicció, tant de bo m’equivoqui: serà la xenofòbia, en una forma descarnada i obscena com mai no l’hem vist al nostre país, qui protagonitzarà l’eix dels nostres debats públics i privats. Trumpisme d’aquí i d’allà. Així ha passat al nostre entorn més homologable, sense anar més lluny a les darreres eleccions italianes. Fins ara ens hem lliurat perquè estàvem obnubilats, pensant que la nostra miserable disputa era el centre de l’univers. El món ens mira, dèiem.

Però dintre de poc les mentides que deglutirem amb entusiasme seran sobre la maldat dels musulmans, sobre allò que ens estan robant els immigrants en lo material i en lo cultural, sobre la tendència de determinades cultures a maltractar dones o infants, sobre la usurpació de l’estranger pobre i el llast que la seva pobresa representa per al nostre minvat estat del benestar. Ells i elles, novinguts o ja no tant però diferents, esdevindran el punt de mira a on projectar les nostres frustracions com a societat. Ja ha passat altres vegades, però mai en la història recent no havíem sigut tan permeables al deliri.

Dubto que es pugui evitar, però fora bo que especialment a l’àmbit de les ciutats es reforcin les iniciatives per tal de construir un relat, un nou marc mental que vinculi diversitat i harmonia, convivència i progrés social i econòmic. Potser així podem fer un dic, perquè l’onada serà gran, tant com els populismes presents i passats, o potser més.

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Confucio, el puente con China

Recientemente he tenido la ocasión de visitar China, invitado por el gobierno municipal de Jining, para promover las relaciones fraternales y el intercambio con ocasión de la celebración del Festival Internacional de Cultura Confucio. Ahora que andamos ya en medio de las celebraciones del Año Nuevo chino, aquí os dejo algunas de las impresiones del viaje, la mar de subjetivas,  que sin ánimo de hilvanar un estudio de la más mínima profundidad, quizá pueden dar alguna pista para comprender algo más a nuestros vecinos y vecinas venidos de aquellos lares.

Si este modesto relato es posible es gracias al buen hacer de dos amigas y referentes, Shufen Chen y Begoña Ruíz de Infante; la una como verdadera responsable de nuestra presencia allí, y la otra por su cálida compañía, su paciencia, y los conocimientos sobre la cultura y la sociedad china que fueron una referencia básica para sacarle provecho a esta aventura.

Durante seis jornadas visitamos la provincia de Shandong, situada al Este del gigante chino, y en ella las ciudad-prefectura de Jining, Qufu (dentro de la anterior) y la capital de la provincia, Jinan. Para que nos hagamos una idea de las dimensiones, la provincia agrupa unos 100 millones de habitantes, y solo la ciudad de Jining cuenta con ocho millones de almas. Lo de la dimensión no es baladí: allí todo funciona a una escala mayor. Cabe decir que el grueso de la comunidad china en Catalunya no procede mayoritariamente de Shandong, sino del sur de la provincia de Zhejiang, del distrito de Qintian, zona rural, por cierto famosa por sus maestros talladores de piedras.

Un repaso a vuelapluma

Dice mucho de China que no sintiera la necesidad de conquistar otras tierras. Su propio nombre Zhongguo, significa “el país del centro”. Consideraban tener dentro de sus fronteras todo lo necesario. Y si no que se lo digan al primer embajador británico que visitó al emperador manchú a finales del S. XVIII y se llevó puesto un zasca de talla histórica… “no necesitamos nada”. Esto puede que marque gran parte de su visión del mundo pero no es incompatible con la amabilidad, hasta la exageración, las ganas de quedar bien y la predisposición general a echar una mano, cuando lo hemos necesitado. Y cuando no, siempre cabe recurrir a un lenguaje universal: en la estación de Beijing, por el módico precio de 40 Yuanes, pudimos sortear las (inmensas, pero ordenadas) colas y que nos llevaran el equipaje…

Las tardes en los parques nos han deparado imágenes cotidianas que rompen mitos, precisamente porque nos resultan tremendamente familiares: gente en el parque con sus hijos. Familias que disponen de tiempo para el ocio. Recintos turísticos llenos de personas locales. En las calles de Jining, grupos de jóvenes habían conectado sus equipos de sonido y bailaban, divertidos… y a la postre ordenados, diría yo. Todo normal, vamos.

Curiosa la emergente clase media. Buen poder adquisitivo, al mismo tiempo que gran afección por el régimen. Viven el sueño chino. Su mundo es mucho mejor que el que vivieron sus padres, mejor que el que pudieran soñar sus abuelos. Son alegres e instruidos. Falta ver si les siguen en optimismo sus hijos milenials

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Instituto Shandong de Socialismo y Cultura China

Escapándonos momentáneamente del programa oficial del Instituto Shandong de Socialismo y Cultura China, donde tuvimos el honor de estar alojados en el primer tramo de nuestro viaje, entramos en una de las facultades del enorme campus. Hemos visto aulas dignas, funcionales, clases en inglés, elementos para el trabajo online de los estudiantes… Nos acercamos también a las residencias de los estudiantes,  dotadas de su correspondiente olor a hormonas. Algunos elementos externos como el comedor o las tiendas del interior del campus, todavía mantienen ese característico toque cutre “todo-a-cien”, pero todo parece funcionar más que correctamente.

Al contrario de lo que se observa en el conjunto del área urbana, en el campus el uso de la bicicleta es más numeroso que el de los escúter eléctricos. Parece ser que andan ahora preocupados por el sedentarismo de los jóvenes, quizá fruto de la obsesión de los padres por los estudios, dotados de una importante carga simbólica, como una auténtica palanca de ascensor social de una competencia feroz.

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Residencia de estudiantes

Como perico mi única decepción fue comprobar que sigue abriendo más sonrisas el nombre de Messi y del Barça, que el del RCD Espanyol, aunque cuando explicas la presencia de Mr. Chen arrancas algún gesto de complicidad. Nos queda mucha piedra que picar.

Tradición y modernidad

China_yinyang_25En el recinto universitario una colosal imagen de Confucio nos recibe. El lugar es magnífico. Sendos edificios muestran con desparpajo el poder del estado. Dentro del recinto todo es paz y orden. Un jardín precioso, pensado para meditar, nos hace dudar de si se trata de la impostura moderna de algo perdido, o la persistencia perenne, por encima de las eras, de ese “algo”.

Omnipresente el Yin Yang y los hexagramas que predicen el futuro en el I Qing o Libro de las Mutaciones. Los aparentemente opuestos y complementarios que forjan y hacen evolucionar la manifestación. Así es China, pero caramba, es que así somos todos…

digSi uno visita el clúster de desarrollo industrial de alta tecnología en Jining, se cerciora de que lo mejor está por llegar. Es evidente la apuesta por más calidad en el crecimiento económico, más innovación y desarrollo: nuevos materiales como el grafeno, maquinaria pesada, software, biotecnología…

OLYMPUS DIGITAL CAMERAChina_Batou_25Te puedes encontrar con paisajes urbanos propios de Blade Runner, con esa neblina más que sospechosa, atravesados por el extraño contraste de jardines como el de Baotu, en Jinan, con sus 72 fuentes, lugar de encuentro documentado desde hace más de tres milenios, que cuenta con espectaculares pabellones dedicados a una poetisa local del S XI.OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Casi todo el mundo, de cualquier edad y condición, ya ha dejado la tarjeta de crédito y todo, todo, se paga a través del teléfono móvil. Gastos grandes y pequeños, en la frutería, en el mercado, o en la boutique.

Dos retos parecen situarse en el horizonte chino: el medio ambiente y el encaje de esa clase media, esa que se divierte sumida en los netos resultados de la potencia mundial, y su positiva repercusión en sus proyectos de vida (incomparablemente mejores que generaciones anteriores), viajados y conscientes de otras realidades. Veremos si el potente y avispado gobierno chino posee también entre sus virtudes la flexibilidad del bambú…

Confucio, el puente

En Qufu tuvieron lugar los impresionantes fastos de la celebración del aniversario de Confucio, que marcaron las etapas finales de nuestro viaje. El templo y el cementerio de Confucio y la mansión de la familia Kong en la misma ciudad son Patrimonio de la Humanidad. Y no es difícil imaginar que realmente esta figura puede ser una de las piedras angulares de los nuevos y necesarios puentes entre China y Europa.

China_anivConfucio_25En efecto, Confucio tiene la particularidad de ser un elemento conocido y reconocido en occidente. Forma parte de aquello que nos une. La creciente presencia del Instituto Confucio no deja de ser un indicativo del camino a seguir.

Confucio_20%Todavía cobra más importancia si tenemos en cuenta la pugna china por llegar a ser la primera potencia mundial. Si el liderazgo chino ha venido para quedarse como uno de los actores fundamentales en este nuevo orden mundial que va emergiendo poco a poco, este liderazgo internacional puede basarse en un modelo moral… y ahí Confucio. El reto de la reputación. China no provoca los rechazos que suelen acompañar a otras grandes potencias…

La diplomacia china ha ido de la mano de sus empresas, y creo que ahora necesitan un ariete cultural que complemente su inteligente estrategia económica y comercial, con la que han aumentado su presencia en prácticamente todos los países y regiones del planeta. La China de Xi Jinping da de hecho un paso significativo al virar su interés hacia la promoción de la cultura. Como dato, más de 400 think tanks alentados por el Gobierno han florecido por todo el país especialmente en los últimos 4 años. Por delante la ingente misión de conseguir  proyectar una imagen más abierta y cercana, que genere conexiones emocionales y que conecte con los valores emergentes. Imprescindible trabajo que requiere de creatividad, audacia, paciencia y perseverancia. Requiere de puentes.

Nuevos retos en la relación con Europa

Zhongnanhai sigue teniendo en lo que se ha llamado Nueva Ruta de la Seda el gran programa de inversiones en infraestructuras, buque insignia de la política exterior de China, que conecta las mercancías por vía terrestre de Asia con Europa. De alguna manera aflora continuamente la conciencia de que tiene por delante el reto de conectar con los europeos. Pivotando sobre una política exterior más asertiva, aprovechando los desequilibrios y espacios liberados por la administración Trump… Incluso es notorio el acercamiento con el Vaticano, en algunos aspectos.

Será necesaria pues una inteligente estrategia de comunicación, con nuevos medios, así como incrementar las relaciones públicas, las fundaciones, los mecenazgos… Y todos tenemos que poner nuestra habilidad en cómo se construye esta relación más intensa, para que no genere nuevas servidumbres y desequilibrios. Además del papel dinámico que tiene la comunidad china en nuestras ciudades, hay que subrayar que China es probablemente el segundo país tenedor de deuda española, después de Francia. Famosas son las desafortunadas declaraciones de José María García-Margallo, cuando espetó en directo en TVE que “bastaría un clic en un ratón en un ordenador chino para que este país se encontrara una prima de riesgo como la que teníamos hace años”. Más allá de lo exagerado de la afirmación, será mejor tejer relaciones de mutuo provecho. Los puentes. La cultura.

 

Galería

Algunes fotos de l’Any Nou xinès a Barcelona. Bon any del gos!!!

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Los nacionalismos y la cinta de Möbius

La cinta “unilateral” de Möbius es como un engendro, un monstruo geométrico. Se obtiene seccionando un anillo cilíndrico de papel y pegando los dos extremos después de haber doblado uno de ellos.

Una hormiga que circule por esta cinta unilateral recorrerá toda la superficie de la cinta volviendo al mismo punto después de dos vueltas. En esas andamos. Volviendo de nuevo al punto inicial después de unas cuantas vueltas.

Los nacionalismos español y catalán han generado un marco mental que es un bucle helicoidal. Tiene pinta de infinito, pero no lo es, es plano y bidimensional. La paradoja de la cinta de Möbius se explica por el hecho de que, aun cuando la cinta sea unilateral desde el punto de vista de la pobre hormiga, o de un solo lado, en realidad a cada punto corresponden de cualquier modo dos superficies, un revés y un derecho que sustentan la paradoja. Esa paradoja que nos mantiene en la perplejidad, hipnotizados.

Se han achicado los espacios intermedios y todo se explica por esa tensión bidireccional, dualista, cada vez más de blanco o negro, amarillo o naranja. El combate absurdo entre el orgullo y la vanidad. Escila y Caribdis jugando con el rumbo de nuestro paupérrimo navío.

Los nacionalismos son movimientos interclasistas, transversales, que basan su discurso en la cosificación del otro (“los españoles son…”, “los catalanes son…”) y promueven, básicamente, la defensa de los mercados internos, trufando el asunto con cuestiones identitarias, tendientes de manera más o menos extrema según el caso, al supremacismo. En nuestro país es evidente que han servido para tejer y mantener una red de intereses que han tenido la extraordinaria cualidad de distraer nuestra atención durante unos cuantos años. Y esto no tiene pinta de cambiar en mucho tiempo.

Esto es, es una misión para valientes plantear algo tan a contracorriente como que los nacionalismos sólo sirven para dividir a los pueblos, que nos mantienen dando vueltas en la paradoja mientras son otros los poderes que nos gobiernan. Reluce la frase de Christa Wolf “ninguna mentira es demasiado obvia para el pueblo si esta se acomoda a su deseo secreto de creer en ella”.

Atención. Igual que hemos explicado cómo construir la cinta de Möbius, podemos explicar también cómo deshacerla: necesitamos unas tijeras. Pero ojo, el valor exige esfuerzos y en estos tiempos de verdad difractada se penaliza salirse del discurso dominante. Cortamos la cinta, la estiramos, y tenemos un interesante camino plano a recorrer. Es la rebelión de los matices y las mixturas. Intentemos aplicar una lógica trivalente que rompa esta visión dualista y maniquea. Cambiemos las disyuntivas excluyentes por copulativas. Intentemos valorar que “unos y otros” somos lo mismo: trabajadores, empresarios, madres o padres de familia… pero que no hay un Etnos ni un Ethos diferencial. Aceptemos el reto. Depende de cada uno de nosotros salir del marco mental dominante. Podemos liberarnos de lo que se nos impone, de la violencia que inunda las redes sociales y la barra del bar, del mal rollo que amenaza con agriarnos. Cojamos las tijeras y rompamos el bucle. Todavía estamos a tiempo.

Cinta de Mobius

21D cambio de ciclo: unas elecciones en solsticio

El solsticio de invierno es un evento astronómico que sucede el 21 de diciembre. Tras él, los días comienzan a prolongarse y la oscuridad a disminuir, lo que ha sido objeto de diversas celebraciones y ritualizaciones a lo largo de la historia de la humanidad.

En la antigua Roma se engarza este día con la tradición de las fiestas del dios de las dos caras, Janus, el encomendado de los comienzos y de los finales, a quien le fue consagrado el primer mes del año. Se le invocaba públicamente el primer día de enero, mes que derivó de su nombre. Las representaciones del dios lo describen con dos rostros, uno que mira al pasado y otro que observa el futuro. Janus abría y cerraba pues las puertas de los ciclos, así que no se me ocurre deidad mejor a la que encomendar el destino de nuestro país, que dibujaremos los electores el día de su fiesta grande.

El símbolo cósmico mantiene su esencia a pesar de la adaptación que han hecho de él las diversas civilizaciones. Las celebraciones con sus ceremonias y rituales son la respuesta a la búsqueda y necesidad profunda de renacer, de poder empezar de nuevo. La renovación de las estaciones, las cosechas, todo se engranaba ancestralmente en la lectura de los astros que favorecía una lectura sagrada del tiempo y daba sentido de permanencia, supervivencia y trascendencia.

Los símbolos y las palabras se convierten en creadores, por su facultad de sumergirse en el inconsciente, remover nuestros arquetipos en el campo de los mitos y de los sueños. Hacen resonar analogías que permanecían veladas. Las alegorías nos permiten intuiciones que ofrecen lecturas diferentes y profundas de la realidad. De ahí su poder, un poder transformador y generador.

El día más corto del año traerá una larga noche electoral, y muy probablemente semanas de negociaciones para conformar un gobierno viable para Catalunya que restañe las fracturas y permita mirar al futuro con optimismo. En el corazón de esa noche más larga del año nace la victoria de la luz sobre la oscuridad. La victoria de la generosidad, de la armonía. La ruptura del bucle que permita recomenzar con nuevos y buenos propósitos, de permanecer unidos en nuestras diversidades y encomendarnos al triunfo de la razón y el sentido común. El momento de ordenar el caos y de hacer frente a nuestras dificultades reales con buenas dosis de rigor, coraje y audacia. El momento de recuperar la confianza en Catalunya como proyecto colectivo e inclusivo. El momento del renacer de la esperanza.

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Jugadas maestras que salen mal: el independentismo y la toma de Jerusalem

Corría el año 70 dC y un grupo de bravos disidentes judíos se atrincheraban en Jerusalem, resistiendo el sitio de Tito, hijo del recién nombrado emperador Vespasiano, decidido a dar un golpe definitivo. Josefo, que meses antes había sido capturado por los romanos, se desgañitaba dando vueltas a las murallas de la Ciudad, ofreciendo su vida a cambio de que sus compatriotas entraran en razón y se dispusieran a negociar.

Todo fue en vano. Los judíos, aunque divididos en facciones, se unieron en torno a un magnífico plan que iba a destruir las torres de asalto del enemigo. Siendo menores en número, se encomendaron a su astucia para ganar la decisiva batalla: ensancharon el entramado de túneles que servían para el aprovisionamiento, y horadaron el subsuelo sobre el que se asentaban las temidas torres. Luego simplemente untaron con una substancia inflamable las estructuras de madera que sostenían los túneles y les prendieron fuego, teniendo tiempo suficiente para regresar al abrigo de las murallas. Las vigas crujieron y el suelo se abrió bajo los pies de las legiones del imperio que veían desmoronarse su poderío chulesco, al tiempo que los resistentes se alborozaban, regocijándose en una victoria épica.

Pero la alegría fue efímera. La precipitación facilitó un giro que no entraba en el aparentemente exitoso plan de los disidentes. Los túneles que sirvieron para tumbar las torres romanas también debilitaron parte de los cimientos de las impenetrables murallas. Uno de los muros cayó parcialmente, y las tropas de Tito, mayores en número y mejor dotadas, entraron fácilmente llevando el caos y el combate cuerpo a cuerpo en las intricadas callejuelas, hasta llegar al mismísimo Templo. Jerusalem no tardó en caer. La “jugada maestra” salió mal.

La historia que cuento se la debo a mi hijo de 10 años, Nicolás. Mientras veíamos por enésima vez un documental sobre la toma de Jerusalem por Vespasiano, una tarde me espetó: “papa, si los judíos no se hubiesen precipitado habrían tenido una oportunidad”. Que cada cual saque sus conclusiones, pero creo que hay que escuchar a los niños. Atesoran verdades simples y profundas que hemos olvidado.

En las escasas horas en las que cupo el acuerdo de unas elecciones convocadas por el President sólo estaban preocupados los extremos de cada bando, sacando espumarajos por la boca. El resto mirábamos con esperanza.  Movimiento de estadista. Pero más aún: Puigdemont tuvo en su mano aquel jueves de octubre cerrar con cierto honor y altura de miras la deriva desastrosa de su estrategia.

Por mucho que cada uno de sus pasos fuera jaleado por sus hooligans como la enésima jugada maestra que formaba parte del Gran Plan, las cosas no iban bien, y se sabía, como declaraciones posteriores han desvelado. El aplauso de los palmeros no pudo solapar el estruendo de las defensas cayendo. Luego vino la desbandada.

Leer a los clásicos de la estrategia militar fue un consejo de un exsocialista catalán, Germà Bel, a quien a día de hoy sigo admirando a pesar de la enorme (y creo que creciente) distancia. Lástima que no haya ofrecido la misma recomendación a sus compañeros de viaje a Ítaca. Consejos vendo y para mí no tengo…

Las prisas han socavado los cimientos de las propias murallas independentistas, e incluso podría ser que de entre todo esto emerja algo bueno para todos. Al fin y al cabo, con la pasta que se agenció aquél plebeyo emperador, hoy todavía disfrutamos del magnífico Coliseo de Roma.

@miralles_martin

El saqueo de Jerusalén