Rellenar los significantes vacíos

Orwell apuntó con inquietante exactitud las vergüenzas de nuestro presente. Y entre otras cosas imaginó el uso de una versión extremadamente simplificada del idioma para dominar el pensamiento, a la que llamó neolengua. En la neolengua se eliminan o substituyen los significados de las palabras, para favorecer la manipulación. Lakoff ya nos advirtió de la habilidad de los think tank neoliberales para generar marcos mentales en los cuales nuestra visión del mundo se acomodara al modelo ultraconservador. Y a fe mía que lo consiguieron, no sin primero invertir un buen puñado de millones de dólares en sostener sus estructuras de pensamiento.

No es nada nuevo y es altamente tentador el uso del lenguaje Orwelliano, tanto que hoy en éste como en otros sonrojantes aspectos hemos superado con creces la barrera de lo obsceno. Piensen cuántas veces hemos visto a políticos de todo pelaje y otros vendedores de alfombras hacer malabarismo semántico. Ojalá el Estado recaudase un euro por cada vez que se mancilla la palabra libertad. De buen seguro tendríamos bien llena la hucha de las pensiones.

Y en este contexto favorable a la proliferación de los populismos, es Laclau quien sonríe desde su tumba cada vez que los líderes de la supuesta nueva izquierda juegan a prestidigitadores semióticos. Son los reyes del postureo, los maestros de los significantes sin significado, que puedan ser utilizados según convenga para aglutinar esperanzas que les aúpen al poder. Da la sensación de que el chiringuito construido a base de significantes vacíos puede ser bastante eficaz… hasta que nos encontramos con el terreno de lo concreto. Hasta que las oratorias se transforman en presupuestos. Hasta que la protesta tiene la obligación institucional de convertirse en propuesta.

Hasta que Ada Colau llegó a ser Alcaldesa de Barcelona a todos nos daba la sensación de que iba realmente a insuflar aire fresco a las moquetas del ayuntamiento. Por ejemplo, su halo de activista hacía presagiar una transparencia en la gestión pública que sirviera de ejemplo regenerador. Con los primeros nombramientos ya se observaron ciertos deslices hacia el nepotismo, y la cosa ha ido ciertamente a peor atendiendo a los pactos en la penumbra que favorecieron el apoyo de los aliados que deben sustentarla en este tramo final del mandato. Arriesgado y oscuro juego que no se soluciona con un aparente portal de transparencia en la web municipal.

Pero este es sólo un ejemplo. La transparencia no es sólo una bonita palabra, ni un deseo. Debe ser llenada de significado a través de la acción política. Lo mismo pasa con la igualdad de oportunidades, con la libertad, u otros conceptos más que sobados. Somos los ciudadanos los que debemos exigir a nuestros representantes que no nos tomen por el pito del sereno. Somos nosotros los que debemos comenzar a rellenar los significantes vacíos.

Pompas

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Xenofòbia: el pèndol del populisme post-procés

El procés ha copat les quotes de populisme dels discursos, bé sigui per l’exacerbació a favor o en contra. Enrere ens ha deixat un erm panorama ple de construccions maniquees, distorsions, cosificacions de l’altre… Un bon grapat de ciutadanes i ciutadans s’han convençut que la “seva” postveritat era La Veritat, i que això impel·lia, per una sort de llei de la selecció natural, a l’extinció o la irrellevància de les postures contràries. De ben poc han servit els arguments més racionals, d’una banda o una altra. Els matisos han mort. El dubte és traïció. Les terceres vies són durament castigades a les urnes.

Els perversos algoritmes de les xarxes han estat coadjuvants de la situació, fent-nos emmirallar en continguts propers a les nostres afinitats, actuant com a caixes de ressonància per donar-nos la raó. La temptació del bloqueig i l’unfollow és molt gran.

Hem generat anticossos per conviure diàriament amb la manipulació d’uns i altres. Ja no ens espanta la mentida feta titular. Les piulades ofensives han passat a ser part de la nostra vida quotidiana. La opinió s’ha menjat la informació. Aplaudim els mestres de la prestidigitació, els venedors de fum. Som adoradors exacerbats de la religió del zasca. Amb tot, el resultat és que ens hem convertit en una societat d’elevada tolerància als populismes.

Però el cas és que, tard o d’hora, el debat entre nacionalisme central i nacionalisme perifèric, que tants rèdits ha donat a polítics mediocres i il·luminats, acabarà perdent punch a les tertúlies quotidianes i, en paral·lel, als mitjans. Ja es nota una certa fatiga de materials. I llavors què? Tothom pot intuir la llei universal que apunta la necessitat que té tot buit d’omplir-se de nou. Així passa amb les modes, i també passarà amb l’enorme espai guanyat pel populisme: un populisme serà substituït per un altre.

I com s’omplirà el buit deixat per la dialèctica immobilisme vs. independència? Aquí va una predicció, tant de bo m’equivoqui: serà la xenofòbia, en una forma descarnada i obscena com mai no l’hem vist al nostre país, qui protagonitzarà l’eix dels nostres debats públics i privats. Trumpisme d’aquí i d’allà. Així ha passat al nostre entorn més homologable, sense anar més lluny a les darreres eleccions italianes. Fins ara ens hem lliurat perquè estàvem obnubilats, pensant que la nostra miserable disputa era el centre de l’univers. El món ens mira, dèiem.

Però dintre de poc les mentides que deglutirem amb entusiasme seran sobre la maldat dels musulmans, sobre allò que ens estan robant els immigrants en lo material i en lo cultural, sobre la tendència de determinades cultures a maltractar dones o infants, sobre la usurpació de l’estranger pobre i el llast que la seva pobresa representa per al nostre minvat estat del benestar. Ells i elles, novinguts o ja no tant però diferents, esdevindran el punt de mira a on projectar les nostres frustracions com a societat. Ja ha passat altres vegades, però mai en la història recent no havíem sigut tan permeables al deliri.

Dubto que es pugui evitar, però fora bo que especialment a l’àmbit de les ciutats es reforcin les iniciatives per tal de construir un relat, un nou marc mental que vinculi diversitat i harmonia, convivència i progrés social i econòmic. Potser així podem fer un dic, perquè l’onada serà gran, tant com els populismes presents i passats, o potser més.

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Confucio, el puente con China

Recientemente he tenido la ocasión de visitar China, invitado por el gobierno municipal de Jining, para promover las relaciones fraternales y el intercambio con ocasión de la celebración del Festival Internacional de Cultura Confucio. Ahora que andamos ya en medio de las celebraciones del Año Nuevo chino, aquí os dejo algunas de las impresiones del viaje, la mar de subjetivas,  que sin ánimo de hilvanar un estudio de la más mínima profundidad, quizá pueden dar alguna pista para comprender algo más a nuestros vecinos y vecinas venidos de aquellos lares.

Si este modesto relato es posible es gracias al buen hacer de dos amigas y referentes, Shufen Chen y Begoña Ruíz de Infante; la una como verdadera responsable de nuestra presencia allí, y la otra por su cálida compañía, su paciencia, y los conocimientos sobre la cultura y la sociedad china que fueron una referencia básica para sacarle provecho a esta aventura.

Durante seis jornadas visitamos la provincia de Shandong, situada al Este del gigante chino, y en ella las ciudad-prefectura de Jining, Qufu (dentro de la anterior) y la capital de la provincia, Jinan. Para que nos hagamos una idea de las dimensiones, la provincia agrupa unos 100 millones de habitantes, y solo la ciudad de Jining cuenta con ocho millones de almas. Lo de la dimensión no es baladí: allí todo funciona a una escala mayor. Cabe decir que el grueso de la comunidad china en Catalunya no procede mayoritariamente de Shandong, sino del sur de la provincia de Zhejiang, del distrito de Qintian, zona rural, por cierto famosa por sus maestros talladores de piedras.

Un repaso a vuelapluma

Dice mucho de China que no sintiera la necesidad de conquistar otras tierras. Su propio nombre Zhongguo, significa “el país del centro”. Consideraban tener dentro de sus fronteras todo lo necesario. Y si no que se lo digan al primer embajador británico que visitó al emperador manchú a finales del S. XVIII y se llevó puesto un zasca de talla histórica… “no necesitamos nada”. Esto puede que marque gran parte de su visión del mundo pero no es incompatible con la amabilidad, hasta la exageración, las ganas de quedar bien y la predisposición general a echar una mano, cuando lo hemos necesitado. Y cuando no, siempre cabe recurrir a un lenguaje universal: en la estación de Beijing, por el módico precio de 40 Yuanes, pudimos sortear las (inmensas, pero ordenadas) colas y que nos llevaran el equipaje…

Las tardes en los parques nos han deparado imágenes cotidianas que rompen mitos, precisamente porque nos resultan tremendamente familiares: gente en el parque con sus hijos. Familias que disponen de tiempo para el ocio. Recintos turísticos llenos de personas locales. En las calles de Jining, grupos de jóvenes habían conectado sus equipos de sonido y bailaban, divertidos… y a la postre ordenados, diría yo. Todo normal, vamos.

Curiosa la emergente clase media. Buen poder adquisitivo, al mismo tiempo que gran afección por el régimen. Viven el sueño chino. Su mundo es mucho mejor que el que vivieron sus padres, mejor que el que pudieran soñar sus abuelos. Son alegres e instruidos. Falta ver si les siguen en optimismo sus hijos milenials

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Instituto Shandong de Socialismo y Cultura China

Escapándonos momentáneamente del programa oficial del Instituto Shandong de Socialismo y Cultura China, donde tuvimos el honor de estar alojados en el primer tramo de nuestro viaje, entramos en una de las facultades del enorme campus. Hemos visto aulas dignas, funcionales, clases en inglés, elementos para el trabajo online de los estudiantes… Nos acercamos también a las residencias de los estudiantes,  dotadas de su correspondiente olor a hormonas. Algunos elementos externos como el comedor o las tiendas del interior del campus, todavía mantienen ese característico toque cutre “todo-a-cien”, pero todo parece funcionar más que correctamente.

Al contrario de lo que se observa en el conjunto del área urbana, en el campus el uso de la bicicleta es más numeroso que el de los escúter eléctricos. Parece ser que andan ahora preocupados por el sedentarismo de los jóvenes, quizá fruto de la obsesión de los padres por los estudios, dotados de una importante carga simbólica, como una auténtica palanca de ascensor social de una competencia feroz.

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Residencia de estudiantes

Como perico mi única decepción fue comprobar que sigue abriendo más sonrisas el nombre de Messi y del Barça, que el del RCD Espanyol, aunque cuando explicas la presencia de Mr. Chen arrancas algún gesto de complicidad. Nos queda mucha piedra que picar.

Tradición y modernidad

China_yinyang_25En el recinto universitario una colosal imagen de Confucio nos recibe. El lugar es magnífico. Sendos edificios muestran con desparpajo el poder del estado. Dentro del recinto todo es paz y orden. Un jardín precioso, pensado para meditar, nos hace dudar de si se trata de la impostura moderna de algo perdido, o la persistencia perenne, por encima de las eras, de ese “algo”.

Omnipresente el Yin Yang y los hexagramas que predicen el futuro en el I Qing o Libro de las Mutaciones. Los aparentemente opuestos y complementarios que forjan y hacen evolucionar la manifestación. Así es China, pero caramba, es que así somos todos…

digSi uno visita el clúster de desarrollo industrial de alta tecnología en Jining, se cerciora de que lo mejor está por llegar. Es evidente la apuesta por más calidad en el crecimiento económico, más innovación y desarrollo: nuevos materiales como el grafeno, maquinaria pesada, software, biotecnología…

OLYMPUS DIGITAL CAMERAChina_Batou_25Te puedes encontrar con paisajes urbanos propios de Blade Runner, con esa neblina más que sospechosa, atravesados por el extraño contraste de jardines como el de Baotu, en Jinan, con sus 72 fuentes, lugar de encuentro documentado desde hace más de tres milenios, que cuenta con espectaculares pabellones dedicados a una poetisa local del S XI.OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Casi todo el mundo, de cualquier edad y condición, ya ha dejado la tarjeta de crédito y todo, todo, se paga a través del teléfono móvil. Gastos grandes y pequeños, en la frutería, en el mercado, o en la boutique.

Dos retos parecen situarse en el horizonte chino: el medio ambiente y el encaje de esa clase media, esa que se divierte sumida en los netos resultados de la potencia mundial, y su positiva repercusión en sus proyectos de vida (incomparablemente mejores que generaciones anteriores), viajados y conscientes de otras realidades. Veremos si el potente y avispado gobierno chino posee también entre sus virtudes la flexibilidad del bambú…

Confucio, el puente

En Qufu tuvieron lugar los impresionantes fastos de la celebración del aniversario de Confucio, que marcaron las etapas finales de nuestro viaje. El templo y el cementerio de Confucio y la mansión de la familia Kong en la misma ciudad son Patrimonio de la Humanidad. Y no es difícil imaginar que realmente esta figura puede ser una de las piedras angulares de los nuevos y necesarios puentes entre China y Europa.

China_anivConfucio_25En efecto, Confucio tiene la particularidad de ser un elemento conocido y reconocido en occidente. Forma parte de aquello que nos une. La creciente presencia del Instituto Confucio no deja de ser un indicativo del camino a seguir.

Confucio_20%Todavía cobra más importancia si tenemos en cuenta la pugna china por llegar a ser la primera potencia mundial. Si el liderazgo chino ha venido para quedarse como uno de los actores fundamentales en este nuevo orden mundial que va emergiendo poco a poco, este liderazgo internacional puede basarse en un modelo moral… y ahí Confucio. El reto de la reputación. China no provoca los rechazos que suelen acompañar a otras grandes potencias…

La diplomacia china ha ido de la mano de sus empresas, y creo que ahora necesitan un ariete cultural que complemente su inteligente estrategia económica y comercial, con la que han aumentado su presencia en prácticamente todos los países y regiones del planeta. La China de Xi Jinping da de hecho un paso significativo al virar su interés hacia la promoción de la cultura. Como dato, más de 400 think tanks alentados por el Gobierno han florecido por todo el país especialmente en los últimos 4 años. Por delante la ingente misión de conseguir  proyectar una imagen más abierta y cercana, que genere conexiones emocionales y que conecte con los valores emergentes. Imprescindible trabajo que requiere de creatividad, audacia, paciencia y perseverancia. Requiere de puentes.

Nuevos retos en la relación con Europa

Zhongnanhai sigue teniendo en lo que se ha llamado Nueva Ruta de la Seda el gran programa de inversiones en infraestructuras, buque insignia de la política exterior de China, que conecta las mercancías por vía terrestre de Asia con Europa. De alguna manera aflora continuamente la conciencia de que tiene por delante el reto de conectar con los europeos. Pivotando sobre una política exterior más asertiva, aprovechando los desequilibrios y espacios liberados por la administración Trump… Incluso es notorio el acercamiento con el Vaticano, en algunos aspectos.

Será necesaria pues una inteligente estrategia de comunicación, con nuevos medios, así como incrementar las relaciones públicas, las fundaciones, los mecenazgos… Y todos tenemos que poner nuestra habilidad en cómo se construye esta relación más intensa, para que no genere nuevas servidumbres y desequilibrios. Además del papel dinámico que tiene la comunidad china en nuestras ciudades, hay que subrayar que China es probablemente el segundo país tenedor de deuda española, después de Francia. Famosas son las desafortunadas declaraciones de José María García-Margallo, cuando espetó en directo en TVE que “bastaría un clic en un ratón en un ordenador chino para que este país se encontrara una prima de riesgo como la que teníamos hace años”. Más allá de lo exagerado de la afirmación, será mejor tejer relaciones de mutuo provecho. Los puentes. La cultura.

 

Galería

Algunes fotos de l’Any Nou xinès a Barcelona. Bon any del gos!!!

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Un castell intercultural que mira ben amunt

Diumenge 29 d’octubre va tenir lloc a la Pl. del Rellotge del Fondo el “Castell de Tothom”, una iniciativa dels Laietans de Gramenet que va aconseguir aixecar diversos castells amb una pinya d’allò més intercultural.

38 nacionalitats van coronar l’èxit de la proposta. 39 per alguns, de ben segur. No van ser poques les conyes sobre la presència de la senyera, o si la rojigualda responia a un lloc comú o a una nació veïna. Així les coses al país, era inevitable. Al calendari del Castell de Tothom se l’ha solapat una frenètica setmana de declaracions, debats parlamentaris i publicacions de matinada en el BOE. S’ha de remarcar, en aquest context, que l’activitat no s’hagi vist intoxicada en cap moment i, ens al contrari, hagi fet gala d’un exquisit fairplay aliè a qualsevol consigna no inclusiva. Tant de bo aquest esperit regís altes esferes de la vida pública catalana.

Potser per aquest bon rotllo, tot apunta a que estem davant d’una altra d’aquestes activitats que venen per quedar-s’hi. Llegat del treball col·laboratiu que transcendeix a organitzadors i coadjuvants, sobretot perquè esdevé un símbol de la capacitat de treball conjunt, i d’allò que ens uneix per damunt de la nostra diversitat. El Castell de Tohom forma ja part de la “marca” del Fondo, de la Serra d’en Mena i de Santa Coloma. Un orgull per a totes les persones que ens sentim compromesos amb el branding d’uns barris que comencen a refer la seva personalitat, fixant-se més en els seus potencials i no tant en les seves mancances.

Un actiu imprescindible d’aquesta tasca són els Laietans. De seguida s’intueix que venen a insuflar un xic d’aire fresc al panorama de la cultura popular catalana. La seva concepció oberta del que ha de ser la promoció de les tradicions representa una estratègia molt més adaptada als temps que els excessos de naftalina que havien predominat al sector. Si hom passa una estona amb ells, podrà comprovar l’ambient familiar i el compromís que els augura un futur brillant. La ciutat requereix de més associacions amb aquesta empenta. Només Santa Coloma podia engendrar un híbrid amb aquest potencial.

Sent així les coses no podíem deixar de donar suport, des del Projecte d’intervenció Comunitària Intercultural, al conjunt d’institucions i agents ciutadans que han fet possible aquest símbol. S’han deixat sentir també el voluntarisme i la complicitat de diversos professionals de diferent àrees de l’Ajuntament. Per properes edicions és repte de tots que aquestes complicitats s’explicitin oficialment en una planificació més transversal. Encara hem d’aprendre més a treballar junts pel bé comú.

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Hay que matar a Homer: Modelos positivos de masculinidad

¿Sabéis cuántas veces he pasado por delante de una tienda de ropa para niños y me he parado por si encontraba una oferta interesante para mis peques? Exacto: ninguna. Empiezo así por dejar claro que quien escribe no sobrevuela alegremente el limbo de las buenas intenciones. No puedo ponerme estupendo, vamos.

Como en otras cuestiones, en las relaciones de género soy más partidario de la equidad que de la igualdad. “Entre todos lo haremos todo” suele ser mentira directamente, o es la antesala de un lío descomunal. Así pasa en cualquier tipo de organización, y la familiar no es ajena a tal principio. De lo que se trata es de cómo repartimos el juego, sabiendo que no siempre, ni en todos los aspectos, este reparto puede hacerse al 50%. Juegan las habilidades y disponibilidades de cada uno, los simbolismos y las ganas. El resultado final, tomado en perspectiva, es lo que debe ser armónico…. Porque de lo contrario condicionará en negativo los biorritmos y el desarrollo de los participantes en otros ámbitos de su vida. Muchas madres os pueden explicar lo que significa definirse únicamente en su rol cuidador, dificultando algo tan necesario y tan “normal” como tener aficiones que otorguen fuentes alternativas de auto-estima, de valoración y de contactos sociales, y permitan a veces utilizar y desarrollar nuevas competencias o simplemente airearse.

La distribución de cargas y tareas forman parte de ese entramado más complejo que cimenta la convivencia. Y ésta no es estática, sino fruto de una negociación constante, más o menos explícita según el caso, en la que paradójicamente algunos aspectos se van enquistando con el tiempo y dándose por hechos. Así, encontramos aberrantes desequilibrios en la distribución de las labores asociadas con la crianza de los hijos o la logística familiar.

“A mediados del siglo XX, los hombres se definían principalmente en relación con su trabajo profesional, y las mujeres, confinadas en el espacio doméstico, se definían y eran definidas por su rol doméstico, incluso cuando también ejercían una actividad profesional.”(1)

A pesar de las pequeñas evoluciones observadas, la articulación de la vida profesional y familiar evidencia una desventaja de las mujeres, confirmando la persistencia de la atribución prioritaria del trabajo reproductivo a las mujeres y del trabajo profesional a los hombres. Tales desequilibrios generan territorios ajenos y hostiles a quien decide que le son extraños. En parte voluntariamente muchos padres se quedan fuera de juego, mientras observamos mujeres con sendas responsabilidades profesionales, que portan sobre sus espaldas también el peso de la cotidianeidad.

El problema no está en los trogloditas, ni en las mujeres soberanamente machistas, que siempre estarán ahí. El problema radica en la masa de hombres aparentemente concienciados, pero que todavía no hemos reclamado nuestra identidad, a través de modelos positivos de masculinidad vinculados a aspectos como la logística familiar y la crianza de los hijos. Tardamos en reclamar la importancia de la implicación de los padres en el cuidado de los niños; la búsqueda de una mayor presencia activa durante los primeros años. Tardamos en hacer propias las reivindicaciones sobre las dificultades de conciliación de la vida familiar y la laboral tras el nacimiento de un nuevo hijo. Tardamos ya en afirmar la voluntad de dar forma a un modelo de paternidad diferente.

Porque a la que nos descuidamos estamos haciendo el Homer Simpson. Al fin y al cabo, el modelo más extendido de masculinidad en medios y redes es el de una quasi persona, inútil en la gestión de los sentimientos, superada por cualquier cuestión vinculada con la crianza, enganchada a sillón y mando, que sólo es feliz en una barbacoa dándoselas patéticamente de espalda plateada, cerveza en mano, alardeando de unos arrestos que no demuestra. Ese es el modelo de masculinidad imperante, el que nos venden día sí y día también en las comedias televisivas. Nos marca la línea a superar. Y es evidente que el trayecto sólo es posible si viene convenientemente balizado, primero, por nuestra propia voluntad de ensanchar nuestros horizontes. También por parejas, compañeras y compañeros, que permitan escaramuzas en terrenos que hasta ahora nos habían resultado extraños, sin que estos parezcan hostiles.

La geografía de estos terrenos a conquistar se compone de espacios simbólicos que están ocupados o han sido atribuidos de forma preferente a las mujeres, de manera permanente o en función de la hora del día. En nuestros barrios, los espacios destinados a los niños (parque infantil, AMPAs, entrada o salida de las escuelas…) se encuentran abrumadoramente feminizados. Algunos padres encuentran dificultades para relacionarse con grupos y redes de madres en la escuela o en el barrio, una especie de  resistencia de algunas mujeres a la presencia de hombres en sus grupos. La presencia de un hombre en según qué tiendas, en función de los productos en venta o del momento del día, solo o con sus hijos, puede resultar todavía hoy chocante. La configuración sexual de los espacios públicos, haciéndose de los espacios dedicados al cuidado de los niños espacios femeninos, como por ejemplo, la disposición de los cambiadores en baños para mujeres, permite reafirmar las normas de género. Algunos profesionales en el sector de la infancia (enfermería, profesores, pediatras) siguen considerando a la madre como persona de referencia…

En casa se sigue confundiendo a papá con Homer, poniendo en cuestión la capacidad  para cuidar correctamente a los niños y para realizar el trabajo doméstico. De ahí esa sensación de estar sometidos a pruebas donde deben demostrar no sé qué. Estas circunstancias exponen a los hombres a una falta de legitimidad y de valoración social para desajustar el modelo imperante, para construir una imagen positiva de la paternidad activa y de su implicación familiar. Y esto resulta a la vez causa y consecuencia de la persistencia de desigualdades en el ámbito de la articulación del trabajo y la familia.

Debemos pertrecharnos para conquistar territorios que nunca debieron sernos ajenos. Hay quien dirá que esa avanzadilla la debemos hacer solos, y no falta razón, pero para descifrar nuevas geografías de cambio hacen falta las claves. La llave se esconde, una vez más, bajo la almohada de la reina. Una sociedad que arrastra absurdos planteamientos de género nos ha formateado, y esa realidad no debe obviarse. Se dibuja un desafío: pensar en uno mismo (y por uno mismo) y construir una representación subjetiva de la identidad masculina positiva, vinculada fuertemente a la paternidad. Una ocasión para aprender y aprehender nuevos espacios. De lo contrario se puede dar la circunstancia de que los niños crezcan y alguno se haya perdido la fiesta.

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(1) Merla, L. «No trabajo y me siento bien»: Cambios en la división sexual del trabajo y dinámicas identitarias de padres en casa en Bélgica. Cuadernos de Relaciones Laborales. 2006, 24, núm. 2 111-127

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La clave es barrio: crónica no oficial de la Diada de la Primavera de la Serra d’en Mena

“La ciudad es hoy el espacio de todos los encuentros y, por lo tanto, de todas las posibilidades. Asimismo es el terreno de todas las contradicciones y de todos los peligros”. Carta Europea de Salvaguarda de los Derechos Humanos en la Ciudad.

El rotundo éxito de la 3ª Diada de la Primavera impulsada por el proyecto ICI en la Serra d’en Mena colomense es una gran excusa para experimentar y reflexionar sobre esas posibilidades y contradicciones. 30 actividades en dos días organizadas por 40 agentes comunitarios en colaboración, entre ellos 11 servicios diferentes de la administración municipal, 21 asociaciones ciudadanas, 5 centros educativos o 2 centros de salud. Eso son números, pero números “con recado”: de nuevo nos hemos puesto de acuerdo, y cuando lo hacemos, estallan las cadenas de los estigmas, de los apriorismos, de las rencillas y competiciones. Emerge el barrio como protagonista, y la fiesta como catalizadora, transmisora, integradora de las diferentes visiones del mundo que conviven en un territorio.

Más allá de mostrar la samosa y el pipirana, el encuentro refleja el vigor del proceso comunitario y, más allá aún, si queremos ir, debe observarse el reflejo de un proyecto socio político y ético de sociedad. Alejado de la espuma oratoria y los grilletes orgánicos, de la política frívola de los fardos, del anatemismo y la cooptación de los fieles, un proyecto en el que la comunidad pone en valor el consenso. Todavía no he visto una reunión del grupo motor en la que se plantee la necesidad de votar.

Ningún proyecto impostado laurea un barrio. Son sus múltiples personajes los que regalan fuerza e inocencia, trabajando durante meses para tejer y tejer, construyendo un discurso en positivo, de auténtica interculturalidad. Un trayecto iniciático, transformador, del contacto al colaborador, del colaborador al aliado. Se opera la transmutación de las relaciones, determinadas fibras de la red se hacen más gruesas y resistentes, más perdurables. El bien común pasa, a veces a trompicones, es cierto, por encima del interés particular, gracias a una intensa experiencia vivencial, que parte de la identificación con un proyecto que nos transciende. Un proyecto imposible con los esfuerzos atomizados. La comunidad consigue inyectar nuevos significados en las gruesas palabras. Paz, convivencia, igualdad, solidaridad…. tienen su propio siginificado en el barrio.

“El barrio es un sortilegio” diría Neruda. Gente de frontera, gente del intervalo que representa la consciencia mestiza. En el barrio caben todos los ritmos y todos los idiomas… el mundo, en fin. Lo hacemos entre todos y con nuestras manos. Grandes espacios o pequeños momentos, todos hechos a mano. Todos los barrios tienen su aristocracia, como bien advertía Serrat. Gobernantes ilustres o pusilánimes, miran al barrio mientras este se llena de epopeyas y vodeviles, de catástrofes y de maravillas. Todo se escribe en los folletines, aunque ahora tengan forma de blog colaborativo. El caso es que pasa de mano en mano, como la conversación en la panadería, la biblioteca o el badulaque. Los barrios tienen también sus héroes y heroínas. Hemos conocido a un buen puñado de ellos. Juntan sus manos para hacer una mano mayor, con la que trabajar duro y conquistar una sociedad más justa y más a su medida. Si esa mano se cierra, no lo olviden, se convierte en el mayor de los puños, la fuerza de siglos de lucha.

Mientras los estados, todos, ceden soberanía, emerge de nuevo la importancia de los barrios y la ciudad a la hora de impulsar procesos de construcción y desarrollo sociocomunitario que promuevan la convivencia intercultural. Santa Coloma lo leyó hace tiempo. Ahora toca dar un paso más. Renovar y darle nuevo lustre a las políticas de convivencia, haciendo una apuesta explícita por el trabajo comunitario, que traslade la experiencia exitosa de la Serra d’en Mena a otros distritos de la ciudad. Los resultados están ahí y pueden complementar, si somos inteligentes y sumamos, el extraordinario bagaje colomense en materia de sensibilización y gestión alternativa de conflictos.

Se dan las condiciones para “imaginar formas de acción y subjetividad política”, a través de lo que Benhabib denomina iteraciones democráticas: procesos complejos de argumentación, deliberación e intercambio público a través de los cuales se cuestionan, invocan y revocan reivindicaciones y derechos. Las ciudades son el escenario perfecto para una participación que ponga en juego los consensos que se superponen, los conflictos resolubles y aquellos con los que hay que aprender a gestionar nuevos acuerdos, que nos reinventen. Contribuimos así con pequeños avances en el lento camino hacia la democracia consensual y discursiva planteada por Habermas; reforzamos la democracia participativa, comprometiendo a las diversas culturas, clases y movimientos sociales en nuestro territorio.

Demasiado a menudo nos empeñamos en meter a la gente en los cuadraditos de nuestras encuestas y formularios, en vez de plantear una participación abierta, honesta y transparente. Cuando somos lo suficientemente audaces como para hacerlo, emerge la magia creativa del consenso, la propuesta vence a la protesta, nuevos brotes nos asaltan entre el erial. Contamos con extraordinarios profesionales comprometidos con la comunidad. Debemos seguir hundiendo con ellos las manos en la tierra y removerla. Sólo con olerla, se sabe que la primavera está aquí.Jardi